Alerta en lo profundo: la pesca de arrastre

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Actúa en lo profundo de las sombras, arrasa con todo y deja una estela de muerte a su paso. Esta vez no se trata de un virus pandémico ni de una catástrofe natural, sino de una actividad económica que está marcando un antes y un después en los ciclos marinos: la pesca de arrastre. Una acción silenciosa que, progresivamente, está provocando una desertificación biológica del fondo marino.

Pero, ¿qué es y en qué consiste la pesca de arrastre?

Se trata del método de pesca más utilizado en el mundo, y Argentina se encuentra entre los 10 países que más lo practican. Para llevar a cabo este procedimiento, los barcos despliegan gigantescas y pesadas redes subacuáticas para capturar toneladas de especies marinas. Con este accionar, literalmente arrasan con el fondo marino y con toda la vida que habita sobre y dentro de él.

Un solo barco puede devastar una franja de 2.000 m² en una sola pasada, lo cual equivale a un tercio de una cancha de fútbol. La flota pesquera nacional está tiene operativos entre 900 y mil barcos que, en su mayoría, utilizan este método.

¿Qué pasaría si en las noticias viéramos que una empresa de productos alimenticios, para cazar, por ejemplo, liebres en un bosque, utilizara una cuadrilla de topadoras y arrasara con todo: árboles nativos, plantas, otros animales, microorganismos, tierra y rocas? Y luego, solo sacara las liebres para comercializar, y el resto lo tirara o lo dejara morir. Sería un escándalo mundial. Bueno, esto ya está sucediendo, pero debajo del agua, a pocos kilómetros de las costas del mar argentino. Solo que, en lugar de topadoras, se utilizan enormes redes.

Más consecuencias

La sobrepesca y la pesca incidental son dos problemáticas adicionales relacionadas con este nocivo método. Ambas tienen que ver con la captura de especies que no son el objetivo principal de esta actividad, como por ejemplo tiburones, rayas o aves marinas. Algunas de estas especies son muy vulnerables o incluso están en peligro de extinción.

Dado que estos ejemplares no son el objetivo de la actividad, simplemente se los descarta, es decir, se los devuelve sin vida al mar, a pesar de que esta práctica sea ilegal.

La pesca de arrastre no solo representa un daño enorme al ecosistema marino, también conlleva pérdidas económicas millonarias para la industria y millones de platos de comida desperdiciados en el mar.

Ojos que no ven, corazón que no siente, dice un popular dicho. Y si, nuestros ojos no ven como se está destruyendo el lecho marino, pero si, con el correr de los años, lo sentirán nuestros pulmones, cuando haya menos oxígeno, nuestros estómagos, cuando haya menos alimentos y nuestra conciencia por no haber hecho algo cuando estábamos a tiempo.